En el bienestar interviene el equilibrio a nivel mental, físico y espiritual. Es sabido que, en los problemas psicológicos, no solo operan las emociones, sino que otros factores —como nuestro estilo de vida, las relaciones interpersonales, la salud física o nuestro balance energético— tienen también una influencia directa.
Somos un todo y, en ese sentido, el abordaje integral de la persona desde todos sus ángulos nos ofrece la oportunidad de verla con mayor amplitud.
Las flores de Bach funcionan como estímulo, ayudando a las personas a superar sus miedos y otros estados emocionales que les bloquean: traumas del pasado, soledad, tristeza, pensamientos tormentosos, ansiedad, estrés, culpabilidad...
Además, no presentan ningún tipo de efecto secundario, por lo que pueden emplearse simultáneamente con otros tratamientos de medicina convencional. Y, aunque pueden utilizarse por sí solas, es aconsejable combinarlas con la psicoterapia, pues además de potenciar sus efectos, facilita el abordaje de los conflictos emocionales de la persona a un nivel mucho más profundo.