
Durante este proceso de resolución de conflictos, en el que las partes están unidas por lazos familiares, mi función es la de promover un diálogo que posibilite el alcance de acuerdos o decisiones consensuadas, fomentando una comunicación lo más armónica posible entre los afectados por la crisis familiar, y siempre con un cuidado especial hacia los miembros más vulnerables de la familia, como son los menores.